Heartbreak Hotel (Katherine Vega)

(3 valoraciones de clientes)

18,00

En el corazón del Soho londinense existe el único hotel de clones de celebrities del mundo. A cambio de un buen puñado de crédicorps , en el Simulator Hotel puedes hacer realidad todos tus deseos. El personaje famoso que tú quieras, totalmente a tu disposición y creado en exclusiva para ti.

Agotado

SKU: DO0004 Categoría:

En el corazón del Soho londinense existe el único hotel de clones de celebrities del mundo. A cambio de un buen puñado de crédicorps , en el Simulator Hotel puedes hacer realidad todos tus deseos. El personaje famoso que tú quieras, totalmente a tu disposición y creado en exclusiva para ti.

Myra odia el Simulator Hotel y todo lo que este representa. Pero el día que cumple treinta años, su mejor amiga le hace un regalo muy especial: pasar una noche romántica con un clon de Elvis Presley, dispuesto a cumplir todas sus fantasías.

Sin embargo, tras las puertas del hotel, es el infierno lo que le aguarda.

3 valoraciones en Heartbreak Hotel (Katherine Vega)

  1. Anna (propietario verificado)

    Un libro de ciencia ficción increíble, que te engancha desde el primer capítulo, sin duda tienes que leer heartbreak hotel.
    Mis Felicitaciones a la escritora Katherine Vega♥️♥️♥️ gracias por es escribir otra maravilla.

  2. Rubén (propietario verificado)

    Heartbreak Hotel es una joya. Es divertida, gamberra, se toma en serio a sí misma y nos presenta una distopía plausible de un Reino Unido post brexit donde emergen formas de pago nuevas y empresas capaces de convertir tus sueños (húmedos y/u oscuros) en realidad durante unas horas a cambio de dinero digital. ¿Acaso tú no irías a un hotel donde puedes clonar a tu celebridad favorita aunque solo sea por curiosidad? Suena genial, ¿verdad? ¿Qué podría malir sal? Tendrás que leerlo para descubrirlo.

    Como de costumbre, la prosa de Katherine es una delicia: dinámica, ligera, accesible y rica en descripciones de detalles escabrosos y eróticos. En resumen: en Heartbreak Hotel encontrarás una trama impactante que incluye desenfreno, desfase, hackers, clones de famosos, un Londres futurista deprimente, personajes sin moral, otros soñadores, alguno muy idiota y sobre todo famosos carismáticos. Perfecta para desconectar y para regalar, pues no encontrarás nada igual.

  3. A. R

    “La literatura es un orden excéntrico de repeticiones, no de originalidad”

    Edward Said. Crítico

    Tal vez sea cierto y aplicable a muchas de las obras que conocemos como esa de la chica gordita enamorada del cabrón de su jefe que es una repetición de la historia sobre una chica pobre-orgullosa que conoce a un chico rico-con prejuicios pero creo que no es aplicable a ésta. Hay que reconocer que Heartbreak Hotel puede ser la excepción que confirma la regla.

    Tal vez sea por su humor socarrón y su carisma o por esa suerte de borrado cognitivo y voluntario al te somete mientras olvidas por un momento la realidad actuando como una lámpara de lava que aún funciona igual de bien que el primer día y sigue manteniendo intacto su hechizo, pero el caso es que la historia tiene algo que te atrapa porque… ¿Qué hay mejor que una noche de solaz y desenfreno en el admirado, exótico y fantástico Heartbreak Hotel?

    It´s now or never…

    Sinopsis más o menos acertada:

    En el Reino unido posterior al brexit la empresa Simulation Corporate con su negocio de la clonación controla de forma totalitaria la vida de los británicos creyéndose por encima del bien y del mal. Hay toque de queda, cámaras de vigilancia, propaganda en los medios de comunicación, privatización, internet restringido, etc. En el mundo real Goliat siempre acaba por aplastar a David hasta llegar a estar tan sólo que podrías morir pero por suerte o por desgracia cuando alguien se encuentra en esa situación algo hace que sea consciente de la cruda realidad y de que todo puede acabar desmoronándose; al fin y al cabo cualquier error se paga sea humano o no. Las grandes cosas tienen comienzos pequeños y un lector retinal que dejó de funcionar puede ser uno de ellos.

    Estructura y estilo:

    La novela se divide en un prólogo, cincuenta capítulos (que llevan por título una canción de Elvis junto a unos versos de las mismas que suelen darnos una pista de lo que nos vamos a encontrar) y un epílogo. Los capítulos son cortos lo que favorece que el ritmo de lectura sea rápido. Suelen ir cambiando en función de los personajes y las tramas lo que permite mantener el ritmo de la historia y no cansar al lector.

    En mi caso las sensaciones que tuve al leer la novela fueron más o menos así:

    Hasta el capítulo quince: Aunque supe desde el principio que la historia prometía y que estaba muy bien escrita el hecho de tener que introducir todo ese mundo distópico y los personajes junto a sus motivaciones y conflictos me resultó un poco pesado.

    En el capítulo quince y dieciséis ya empieza la mandanga porque mete los puntos de giro, suelta los frenos y es un despiporre hasta el final…

    Yo así: ¡Hostia puta!
    A partir de esos capítulos fue un Non Stop…

    El epílogo me cortó un poco el rollo pero entiendo que era necesario para terminar la historia y como dicen los entendidos: «Cerrar los arcos de los personajes».

    En cuanto al estilo y la estética (La portada de Suspirialand es para hacerse popó), sólo había leído un relato de la autora en la antología Dimensiones ocultas en el que me llamó la atención tanto el nivel de detalle y la calidad de la documentación como su talento para incluir estos datos en la historia sin parecer pedante o recargado junto a una narración muy ágil que resulta disfrutable tanto para alguien que no esté acostumbrado a leer como si no. En esta novela todo lo anterior se repite y se magnifica y la autora nos demuestra su gran talento para manejar una historia que se va complicando con varias subtramas relacionadas entre sí y una gran cantidad de personajes tanto principales como secundarios.

    Personajillos:

    La autora hace fácil lo difícil creando no sólo una realidad distópica creíble y funcional sino que nos presenta unos personajes casi con alma que parecen poder tener la capacidad de campar a sus anchas dentro de la historia. Con simples detalles, vuelvo a insistir en esto, como un tatuaje o unas gafas es capaz de definir la personalidad y el peso de un personaje aunque sólo aparezca una vez de forma que, como lector, no lo olvidas.

    La protagonista, Myra, es una chica de un distrito pobre de Londres cuyas tragedias y problemas familiares unido al hecho de vivir en esa realidad totalitaria y asfixiante hacen que sea casi una heroína Byroniana, un personaje profundamente romántico que me encanta y que hiere como hieren las rosas, no con las espinas sino con esa especie de belleza trágica que se llama melancolía.

    «Cansada de pensar que lleva una vida de mierda, en una ciudad de mierda, en un país de mierda dominado por una corporación de mierda» Cap. 10

    «Su piel está curtida por el daño y las cicatrices que no se ven, pero que permanecen intactas bajo la epidermis» Cap.25

    «Una chica tiene que hacer lo que tiene que hacer» Cap. 39

    Entorno a Myra se nos presentan su grupo de amigas, entre las que se encuentra una tal Isabella Bennet (¿Será por cierta chica pobre-orgullosa de una famosa novela?) que a pesar de ser un personaje secundario tiene un enorme peso en la historia además de derrochar carisma.

    El grupo de los «dioses» y aquí tengo que decir el porqué me recordó a Blade Runner, porque esos Ingenieros de la memoria junto con el Gran Arquitecto me recuerdan al señor Tyrrell y a J.F Sebastian, a Gaff, etc…

    En este grupo encontramos a un ingeniero llamado John Holland que debido a «circunstancias» decide hacer «algo» para cambiar las cosas. Es como el Prometeo de la historia.

    Un tal Elvis Aaron, artista de Memphis y clon que se nos presenta, y esto tiene mucho valor tratándose de un personaje histórico y es algo que le da mucha originalidad a la historia, no como el macarra sensible con sonrisa de fakker como todos nos podríamos imaginar sino como un ser humano que es algo más que un hombre consumido por su propio mito. Yo no sé cómo era Elvis Presley en realidad pero tal como nos lo presenta la autora en esta historia es una auténtica genialidad porque me lo creo con los ojos cerrados, es como si ella sí lo conociera y lo estuviese compartiendo con nosotros y eso también tiene mucho mérito.

    «A veces uno sólo necesita saberse querido para sentirse un poco mejor y creo que a ti nadie te ha cuidado en mucho tiempo» Cap.37
    Aquí hay que hablar también de otros clones de personajes famosos e históricos que aparecen y aportan entre otras cosas, un toque en plan Los visitantes no nacieron ayer que resulta muy refrescante.

    El detalle

    Ya hablé de la originalidad, el ritmo y de los personajes ahora lo haré sobre algo muy importante y que seguramente pase desapercibido. No sé si esta insistencia mía en resaltar el nivel de detalle que presenta la novela puede ser tomada como una suerte de pedorreta de beodo, una especie de largo y flatulento estremecimiento como el que las personas incívicas sin mucho disimulo suelen expulsar en el transporte público que sólo molesta sin importarle a nadie, el caso es que el nivel de detalle es impresionante. Desde los nombres de calles, casas, parques o incluso marcas de cerveza y programas de televisión británicos (llega a decir una noticia de un partido de criquet) a las referencias tanto a películas (a mí me recuerda mucho a Blade Runner mezclado con Charlie y la fábrica de chocolate) y a series (Altered Carbon y Westworld) como a libros (1984) así como la forma que tiene de “revivir” a ciertos personajes históricos y que denota un trabajo de documentación bastante importante.

    La forma que tiene de mostrarnos esa realidad distópica tan orweliana dominada por Simco, sus Credicorps (la viruta), la SBC (antigua BBC, como rece Tv o telahínco pero mucho más descarado), los alimentos de consumo básico, los Presicos (productos premium), el Memorium, los ingenierios de la memoria, etc.

    Resulta impresionante y le añade un plus a la historia, le da aún más alma y personalidad.

    Conclusión discutible:

    Ocurre raras veces, pero ocurre, que el genio del torrente se desborda y puedes disfrutar de joyitas como Heartbreak Hotel. Ocurre raras veces, pero ocurre que surge como una pequeña luz capaz de imponerse y proclamar (en plan François-Marie Arouet) sin ánimo de equivocarse y siempre con su obra en la mano: «Mi nombre empieza conmigo, el vuestro termina con vos».

    Madmoiselle Vega, nous ne sommes pas dignes

Añadir una valoración

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *